Porque el sufrimiento es muy grande. Y son mentiras que el tiempo borra, yo cada vez estoy más dolorida, más triste, porque veo que mi vida se acaba y yo no voy a saber de mi hijo…
Testimonio de ‘Beba’ (María Livia Cuello)

¿Dónde van las lágrimas acumuladas año tras años, hasta la vejez, hasta la sordera, y la viudez, y los dolores de hueso, y el corazón acurrucado, una arruga sobre otra, alrededor del recuerdo tibio y rojo del hijo que se llevaron, las manos atadas, los ojos tapados con jirones de una sábana arrancada de la cama familiar donde dormía su juventud, su hermandad, su sangre latiendo infinitamente en la nada eterna de la memoria sin olvido?

¿Dónde están mis manos de acariciarlo, mi sonrisa y mis ojos de verlo crecer que no lo vieron? ¿Dónde está mi sangre quieta desde entonces, dónde está el tiempo y los calendarios repletos de festejos? ¿Dónde se los llevaron?

¿Dónde van los recuerdos arrancados de la infancia, y su juventud anegada de terror en medio de la noche a punta de pistola, a golpes, amenazas, injurias y las últimas fuerzas usadas para ponerse en marcha, para vencer el miedo que desinfla el músculo y el corazón? ¿Dónde va la nostalgia por las peleas que no pudieron ser, los disgustos que no pudieron ser, los desgarros que la vida inevitablemente trae cuando la dejan desplegarse como un viento, como un río, como un abrigo cálido que te regalan en medio del invierno?

¿Dónde están los dolores, naturales dolores del amor, dolores de madre que arrancaron para reemplazarlos por esta ausencia, por este vacío negro, por esta furia penosa de andar perseguida por la punta de la pistola cara encapuchada apuntándome el pecho en medio de la noche?¿Dónde se los llevaron?

¿Dónde van mis pasos, círculo eterno tras la pista fantasmal del rastro que deja el amor, bandera de batalla, consigna bordada, pañuelo blanco cubriendo el fuego que arde en mi cabeza, como un incendio de desesperación y búsqueda y llanto y lucha y la certeza antigua de que el mal te carcome las tripas y que el amor te redime y mantiene eterno, como un mojón en medio del infinito olvido de la muerte?

¿Dónde están sus huesos hijos de mis huesos? ¿Dónde se los llevaron?

¿Dónde está? ¿Qué lo hicieron? Y ¿por qué lo hicieron? Es todo lo que puedo decir de mi hijo.
Testimonio de ‘Beba’ (María Livia Cuello)


¿Dónde van las lágrimas?

Texto: Luciano Debanne
Voces: Luciano Debanne / María Noel Tabera
Edición: Emiliano Peña Chiappero
Collage digital: María Debanne
PH: Verónica Benegas


PH: Espacio La Perla
Es comunicador social. Su mayor actividad literaria es en las redes sociales, además es colaborador en distintos medios de comunicación. Ha participado en diversas obras y presentaciones junto a músicos, artistas del sonido y artistas plásticos. Publicó “20p” (Ediciones de la Terraza),  “20 poemas para llegar diciembre” (Ediciones de la Terraza), y “Una foto con Macri” (Hasta Mancharse Ediciones). Además hay textos suyos en recopilaciones de autores cordobeses, entre ellas: “Poemas de Campaña” (Ediciones La Sofia Cartonera) y “Un día” (Cielo Invertido ediciones)
– Luciano Debanne

Es artista visual, docente y collagista se dedica al collage digital y analógico, entre otras disciplinas como la cartapesta y la pintura, participa de numerosas muestras individuales y colectivas, trabaja en su taller en las sierras de Córdoba.
– María Debanne

           
 
 
 
 
 
 
 
 


Miguel Ángel nació el 7 de febrero de 1957, en la ciudad de Córdoba. Junto a sus padres y sus dos hermanos menores, vivió su infancia y adolescencia en barrio Balcarce. Cursó sus estudios secundarios en el Instituto Parroquial Nuestra Señora de Loreto en barrio Los Naranjos, donde tenía participación en el Centro de Estudiantes y coordinaba diferentes actividades sociales con el párroco de la escuela, el Padre Carlos Ponce de León.
Militaba en las Fuerzas Armadas de Liberación 22 de agosto (FAL22). Trabajaba como empleado en la empresa de caudales “Juncadella” desempeñándose como veedor de las actividades de la empresa de caudales en el Banco de Córdoba.
“Coqui”, como lo llamaron sus seres queridos, fue secuestrado el 29 de junio de 1976, frente a sus hermanos y sus padres. Permaneció cautivo en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio “La Perla”. Se realizaron homenajes en su memoria en su escuela secundaria “Loreto” y en la Escuela de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades – UNC.
Tenía 19 años. Aún continúa desaparecido.

Conocé más de su historia en el Memorial Virtual Presentes
 

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Última modificación: diciembre 4, 2020