Querido Ernesto:

Tiene que haber un lugar donde las cartas lleguen a tiempo
tiene que haberlo.
Tiene que haber un lugar donde los goles los hagan los nuestros
dentro de los noventa minutos
reglamentarios
y nadie nos diga que no
se fue afuera
y que de nuevo es penal
para ellos.
Porque siempre es penal
para ellos
y tiene que haber un lugar donde no.

Tiene que haber un lugar donde la hinchada y el canto y el papel picado
no sean propiedad del viento.
Tienen que haber titulares que hablen de amor
amor verdadero
(diarios que entiendan de amor
y lo escriban).
El amor nuestro.
El que tenemos.
El que nos vuelve algo cierto.
El que no sabemos atar.

Tiene que haber un lugar donde nunca se hagan las nueve o las diez de la noche
de aquel veintiséis de marzo
con punto final.
Tiene que haberlo
pasarlo por alto,
gambetear con soltura
las balas, la sangre,
los llantos, las llantas
que arañan la noche robándote el sol.

Tiene que haber un lugar donde las páginas siguen
y salís en los diarios
a todo color
edición especial
custodiando tres palos
evitando ese gol
(“no te vayas, campeón.
Quiero verte otra vez”,
¿escuchás al viento cantar?).
Tiene que haberlo.
Tiene que estar.

Tiene que haber un lugar donde las cartas lleguen a tiempo,
las noches se hagan de día
y al antes le siga un después.
Tiene que haberlo, y me niego a negarlo
porque, así, en este entonces
nos cobran afuera
todas las nuestras
y otra vez es penal
para ellos.
Porque siempre es penal
para ellos
y tiene que haber un lugar donde no.

Tu sangre en la vereda
denuncia que pasaron
que no estás
que ya no queda un lugar
donde seguir el partido.

Tiene que haber un lugar
lo seguimos buscando.
Mientras tanto,
en nuestro lado del acá,
existieron las nueve o las diez de la noche
de aquel veintiséis de marzo
de partido amainado
de diario sin amor.

Sos todo lo que pudo haber sido
y, sin embargo, no.

Pero tiene que haber.
Me niego a negarlo.

PD:
La carta que esperabas,
sé que nunca lo sabrás,
algún día llegó


Nació en la ciudad de Córdoba, en 1980. Es artista visual, ilustradora y docente. Sus ilustraciones han sido incluidas en diversas publicaciones, entre las que se encuentran el libro “Soñé” de Cielo Invertido Ediciones, El periódico infantil Rampante, Palabras sobre nuestra casa editado por Acumary “El Niño Escafandra”, libro álbum depróxima publicación. Actualmente vive y trabaja en la ciudad de Buenos Aires. Sus trabajos pueden verse en www.victoriarobles.com.ar o en ig@victoriarobles_ilustra

– María Victoria Robles


Nació en Buenos Aires en 1978. Es escritor de libros para chicos, historietas, series de televisión y películas. Su obra ha sido traducida a una gran cantidad de idiomas y ha ganado los premios “Ciudad de Alicante” (España, 2006), ALIJA (Argentina, 2012), Legión del Libro (Uruguay, 2012). Entre su extensa producción se encuentra la mini serie televisiva Germán, últimas viñetas, donde se cuenta la vida del guionista de historietas Héctor Germán Oesterheld por la que recibió el premio Nuevas Miradas (Argentina, 2014).

– Luciano Saracino


 

 

 

 

 

 

 

Ernesto nació el 13 de noviembre de 1949 en Córdoba. Desde pequeño demostró mucha pasión por el deporte, por sobretodo el fútbol. Realizó sus estudios primarios en el colegio España, era buen alumno y muy amiguero, de esa manera lo describían sus maestros. Pasaron los años, comenzó a trabajar y tuvo diferentes trabajos, sastre, mozo, entre otros, su último trabajo fue en Materfer de la empresa Fiat. Allí fue operario y participó en el gremio, en el Sindicato de Trabajadores de Materfer (SITRAM) como su tesorero. En el año 1967 contrajo matrimonio con Julia Teresa Vergara, tuvieron tres hijos, Alejandra, Sandra y Christian, los amores de su vida como él solía decir. Tenía muchas cualidades, le gustaba la música, cantaba y tocaba la guitarra, recuerda su cuñado Juan que le enseñó a jugar al ajedrez pero siempre le ganaba. También practicaba boxeo, karate, era un amante del deporte. Fue secuestrado en la noche del 26 de marzo de 1976, frente a toda su familia, por personal del ejército de la casa donde vivía en barrio 1º de Mayo. Esa misma noche lo asesinaron. Al día siguiente de su asesinato, el cuerpo de Ernesto fue recuperado por su familia de la morgue judicial y luego sepultado en el Cementerio San Vicente. El día 28, en un comunicado oficial publicado en el diario La Voz del Interior, las fuerzas represivas justificaron su muerte construyendo una noticia falsa argumentando un enfrentamiento entre la víctima y las fuerzas de seguridad. Tenía 26 años.

Su hija Alejandra nos comparte “su más ansiado deseo era el de llegar a ser profesional en el fútbol, amaba ese deporte, era un gran arquero, era tanta la pasión que le daba jugar que viajó a Buenos Aires a probarse al Club Atlético Huracán de Parque Patricios, trágicamente cuando había llegado una carta de aceptación por parte del Club, fue asesinado.”
Conocé más de su historia en el Memorial Virtual Presentes

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Última modificación: diciembre 4, 2020